Alguna que otra lectora de este blog ha expresado en un momento dado su deseo de ser mayúscula. Bien, pues tengo buenas noticias: mayusculizarse es mucho más fácil que
minusculizarse, de hecho sólo hay que dar un paso. Es tan sencillo que nadie se explica por qué a las minúsculas les cuesta tanto hacerlo, debe de ser por su idiotez consabida.
Para mayusculizarse, tan sólo se debe acudir a un comercio multicolor y adquirir ahí una necesidad que antes no se tenía. Cuanto más cara sea la necesidad adquirida, mayor su efectividad, pues atraerá nuevas necesidades que adquirir.
Así, por ejemplo, si una minúscula adquiere la necesidad de un teléfono móvil último modelo, adquirirá a la vez la necesidad de una tarifa de datos móvil, una funda, un protector de pantalla y aplicaciones con las que sacar el máximo partido de su nueva necesidad. Y si se adquiere la necesidad de un coche propio, se adquirirá a la vez la necesidad de un seguro, de echarle gasolina, de hacerle las revisiones, encontrar aparcamiento, reparar los daños en la carrocería producidos por vándalos o inclemencias del tiempo...
Ah, y que nadie se preocupe, una necesidad* adquirida puede durarle de por vida si no se inicia de nuevo el largo y duro proceso de minusculización.
*la garantía de por vida es aplicable sólo a la necesidad, no al objeto que se ha adquirido; éste último tendrá que ser sustituido por otro nuevo regularmente.