Gracias a su exquisito tacto, una mayúscula nunca te va a decir algo que duela, por verdadero que ello sea; ésta es la razón por la que llegan a mayúsculas.La minúsculas, en cambio, son sinceras cuando se les pregunta. Son tan bobas que antes dan la callada por respuesta que decir algo que no sea la purita verdad (aún sabiendo que a las mayúsculas no les hace ni pizca de gracia la verdad).
Por su parte, las mayúsculas no son bobas y saben interpretar los silencios. También saben tomar las medidas oportunas cuando esto sucede.






