
Muchos de los lectores de este blog (o de cualquier otro) se preguntarán por qué ya no podemos ver películas subtituladas en nuestros cines habituales.
Me corresponde contestar a esta pregunta, puesto que los subtítulos no son más una hilera de letras, la mayoría minúsculas.
Pocos saben (aunque a partir de ahora ya muchos sabrán) que las letras de los subtítulos, incluidas las mayúsculas, son letras de la farándula y que su juego (algo tonto, dicha sea la verdad) consiste en interpretar las mismas escenas que los actores humanos, aunque en la parte baja de la pantalla.
Bueno, es solo una curiosidad, de lo que iba a hablaros es de su desaparición de los cines. Allá voy.
La verdad es que no se sabe si es por iniciativa propia o si lo tienen prohibido, lo que sí se sabe es el motivo de su ausencia: las minúsculas son tan sensibles con las películas románticas (y en todas las películas hay al menos un romance) que interrumpen su juego actoral en mitad de la escena, rompiendo a llorar y llorar hasta llenar la pantalla de lágrimas y mocos, echando a perder la cinta en la que están escritas.
Con sólo imaginar el desastre en "Lo que el viento se llevó", o en "Los puentes de Madison", en "Titanic" o muchas otras por el estilo... se puede comprender la absoluta eliminación de las pequeñas actrices espontaneas ¿verdad?