Los diálogos entre minúsculas y mayúsculas son de lo más desalentador. Nadie querría leer semejante cosa, lo puedo asegurar y por respeto a quienes vienen por aquí no trataré de reproducirlos. Esto es porque sus cabezas se encuentran a diferente altura en la página, así de simple es la explicación.
La minúscula, al ser tan bajita, tan sólo alcanza tratar asuntos insignificantes (entre tú y yo, mayúsculita querida, ahora que estamos tan juntitas). En cambio las grandes letras sobrevuelan toda la frase con su mirada, lo ven todo en perspectiva, alcanzan otros horizontes. Sus discursos se dirigen a todas las letras que abarca su mirada, pero jamás a una letra en concreto.
Y es que, con una visión tan panorámica ¿quién se conformaría con una simple conversación de tú a tú?
La minúscula, al ser tan bajita, tan sólo alcanza tratar asuntos insignificantes (entre tú y yo, mayúsculita querida, ahora que estamos tan juntitas). En cambio las grandes letras sobrevuelan toda la frase con su mirada, lo ven todo en perspectiva, alcanzan otros horizontes. Sus discursos se dirigen a todas las letras que abarca su mirada, pero jamás a una letra en concreto.
Y es que, con una visión tan panorámica ¿quién se conformaría con una simple conversación de tú a tú?
