Tras el momento de ridícula tristeza por las vírgulas abandonadas, las minúsculas se exponen a un todavía mayor ridículo decidiendo hacer suya la causa de los diminutos signos. A partir de ese momento les hace retratos, reparte folletos con la triste historia de las vírgulas entre las otras minúsculas ¡y hasta entre las mayúsculas trajeadas! No hay absurdo que la pequeña no sea capaz de cometer con tal de salvar los virgulinos (que es como los llama cariñosamente).Pasado un tiempo, toda la página se ha enterado y conmovido con las diminutas y, a los pocos días, los "virgulinos" serán adoptados sin remedio por alguna minúscula piadosa que no tenga en ese momento su propia causa de vírgulas abandonadas que defender.
