La manera adecuada de manejar grandes textos es tomando el escrito en su conjunto. Después, a la hora de estudiarlo, deberá usted recorrer con su mirada la superficie de los renglones, de izquierda a derecha, sin variar el ritmo. Podría (en caso de ser absolutamente necesario) volver unas palabras atrás y recorrer de nuevo las letras ya leídas, procurando abarcar al menos medio renglón en esta revisión.
Pero jamás, bajo ningún concepto se debe detener con la mirada fija en una minúscula en concreto. Si así lo hiciera, la boba se sentiría halagada por tanta atención, dada su timidez se pondría roja y así destacaría entre las demás letras.
¿Puede alguien imaginarse la de líos e incorrecciones que supondría tener una minúscula destacada en mitad del libro? ¿Podría alguien resistir tal desbarajuste en un texto formal?

¿Qué es una mayúscula? ¿Una minúscula a la que dejó de importarle sentir la atención sobre ella? ¿O algo sustancialmente diferente, cualitativamente distinto?
ResponderEliminarEn todo caso la minúscula debía haber sido más sensata y no unirse a la erre la o y la jota, o al menos haberse dado cuenta de que con ello estaba sellando su destino.
Las mayúsculas, acostubradas a estar siempre a la cabeza (sea de un nombre, de una frase, de un párrafo, capítulo y hasta título) no sólo que no se sonrojan si se les presta atención, sino que exigen esa atención como derecho propio (contemplado en la Declaración Universal de los Derechos de las Mayúsculas).
EliminarEn cuanto a las pequeñas bobas, da igual a qué letras se unan, en cuanto muestras interés por ellas, se ponen coloradas, sin remedio. No digo que no les guste, que conste. Pero claro, cuanto más destacan, más miradas se ponen sobre ellas, para bien y para mal.
De ahí que los niños pequeños escriban todo en minúsculas. Sólo dejan de hacerlo cuando alguien, a través de una reprimenda, gramática en mano, les pone bien colorados... Ayyyy
ResponderEliminarMuchosss bestiasss
Y luego, no sé por qué razón, muchos adultos sólo escriben en mayúsculas :(
EliminarMuchosss bestiasss
Ninguna minúscula destacada en ningún lugar. ¿Y si jugamos al mundo del revés?
ResponderEliminarDintel, a las minúsculas, como las destaques, te vuelven el texto del revés. ¿Quién querría eso?
EliminarSi es que la timidez es mala, malísima...pero ya en una minúscula, es casi un delito. Y sin embargo...qué monas quedan, tan coloraditas, ellas!
ResponderEliminarAnca, te debo un correo en respuesta al tuyo...¿Tendrás paciencia (una vez más) conmigo? Prometo que llegará!
Un beso!
No recuerdo ninguna deuda, pero si tú lo dices, entonces sí ¡¡¡me debes un correo!!! y ya no tengo más paciencia, así que escribe ya ;)
ResponderEliminarLa timidez, en fin, tendrá su función supongo. Pero desde luego, las minúsculas coloraditas, si no es que se trata de un hipervínculo, de monas nada.
Un beso,
Hay algunas qeu por su significado no te queda otra que destacarla, incluso te quedas ensimismada en su contenido, en lo que te sugiere y te da la verdadera clave de todo el texto. No menospreciemos a estas pequeñas, lo que importa es el fondo no la forma.
ResponderEliminarBesos
Yo no.
ResponderEliminarBello relato, un abrazo.
ResponderEliminarDesde luego la a minúscula destaca...